Ante el avance del fascismo y el retroceso de derechos al que nos quieren arrastrar, millones de mujeres y personas comprometidas con la igualdad vuelven a salir a las calles para defender lo conquistado y seguir avanzando.

Frente a quienes pretenden negar la violencia machista, cuestionar los derechos reproductivos o relegar a las mujeres a un papel subordinado, el movimiento feminista responde con organización, solidaridad y lucha colectiva.

Hoy, más que nunca, es imprescindible alzar la voz por la igualdad real, por la libertad y por una sociedad justa donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo, discriminación o desigualdad.

Porque los derechos no se negocian ni se retroceden: se defienden y se amplían.